miércoles, 28 de agosto de 2013

Bienvenidos a Chicago



¡Bienvenidos! Esta es una bitácora donde deseo compartirles mis experiencias en la ciudad más cautivadora de los Estados Unidos: ¡Chicago, IL! Obviamente, este último enunciado puede generar controversias, pero no estamos aquí para discutir preferencias personales. Simplemente me gustaría compartir mis conocimientos, anécdotas y experiencias con ustedes para hacer sus visitas y viajes a Chicago más interesantes, e incluso motivar a los escépticos a descubrir esta fantástica ciudad. 


La primera pregunta que puede venirles a la mente es quién soy yo y por qué podría interesarles el contenido de mi blog. Pues bien, he aquí:


Yo no soy originaria de Chicago; ni siquiera vivo propiamente en la ciudad. Soy 100% mexicana y desde hace un año vivo en un suburbio a unos 50 kilómetros al noroeste de la ciudad.  Contrario a lo habitual, yo no me transferí aquí en busca del sueño americano, ni porque ésta fuera la ciudad de mis sueños. En realidad, todavía unos días antes de llegar, lo único que sabía de Chicago era que tenía un lago inmenso, un río que pintaban de verde el día de San Patricio y que hace algunos añitos Al Capone andaba haciendo travesuras por aquí. 


Es posible que esta falta de información y expectativas haya contribuido en gran medida a que me haya sentido como en un cuento de hadas al abrir las puertas de Union Station y poner pie en la calle Jackson. James Hetfield añadía magia al momento tocando los acordes de Enter Sandman en mi oído. ¡Estaba fascinada! Pero admito que me parece improbable que haya habido hadas en la comarca, pues hay que estar demente para revolotear con microvestiditos y alas delgaditas en el clima de febrero loco. En realidad la atmósfera se sentía como en todas las grandes ciudades con grandes edificios que albergan oficinas corporativas, bancos, aseguradoras y donde la gente se mueve a paso acelerado para llegar a sus trabajos. Las tonalidades eran oscuras por los tonos de sus largos abrigos, y se apreciaba un contraste interesante contra el blanco grisáceo de la nieve. Seguí mi camino hacia esa jungla de acero y cristal que se presentaba frente a mí, y con cada paso que daba, con cada impresionante vestíbulo que dejaba atrás, con cada calle que cruzaba y me hacía sentir en la base de un elegante cañón urbano… me deje cautivar y me enamore perdidamente de la ciudad.


Y ese fue solo el comienzo, esos fueron mis primeros minutos en Chicago allá por febrero de 2010. Sin duda las experiencias y comentarios de una persona local podrán señalarte los mejores lugares para comer fuera de la zona turística, rincones mágicos y un centenar de otros datos útiles. Sin embargo hay algo de lo que ellos carecen: el sentido de novedad. Yo tengo casi un año viviendo aquí, pero antes de mudarme visité la ciudad en repetidas ocasiones ¿y saben una cosa? No ha dejado de sorprenderme ni un solo día. Algunas veces me asombro al descubrir un magnífico edificio, otras veces a algún personaje peculiar; y algunas otras se debe a trivialidades como descubrir que esas cajitas de exquisitos macarrones con queso (que hasta los más desentendidos en los menesteres culinarios podemos preparar) son originarias de esta ciudad.


¿Y por qué he decidido escribir este blog? ¡Basta leer el párrafo anterior! Hay demasiadas cosas para contar acerca de Chicago. Algunas las he descubierto por casualidad, otras en libros, otras en recorridos turísticos o culturales y otras por simple observación. Lo único certero es que ¡nunca faltarán temas para publicar!


Sin más preámbulo, les agradezco su visita a mi página y los invito a dejarse cautivar por esta fantástica ciudad.


Marcela Abrach

1 comentario:

  1. Te voy a poner entre mi lista de lectura ahora mismo.

    ¡ Felicidades por tu blog !

    ResponderEliminar