jueves, 26 de diciembre de 2013

Crónicas de un vuelo demorado


En la entrada anterior, tips para volar a Chicago en invierno, les dí el consejo de comprar vuelos directos o al menos con conexiones en ciudades que generalmente no suelen tener cancelaciones de vuelos por nevadas o cosas parecidas. Creo que el consejo se explica por si solo, pero si quieren una pequeña anécdota, ¡escuchen (lean) a la voz de la experiencia!

En abril pasado (y sí, escribí ABRIL, ¡ya nisiquiera era invierno!) tenía un vuelo de Chicago a San Diego via Denver. Mi vuelo era hasta las 3 de la tarde, pero como el aeropuerto de Midway nos queda fuera de ruta, lo más conveniente era tomar mi trenecito en Arlington Heights a las 8:30 de la mañana e irme con mi maleta en tren hasta Chicago y de ahí en metro ("L") hasta Midway. Llegué como con cuatro o cinco horas de anticipación, así que me dediqué a recorrer todas las exposiciones que me encontré, creo que leí unas cuantas revistas y no sé qué tanto más hice en esas horas de ocio, hasta que me dirigí felizmente la sala de espera. La sonrisa se me esfumó cuando recibí el aviso de que nuestro vuelo saldría con dos horas de retraso porque el aeropuerto de Denver estaba paralizado a causa de una nevada. Así que podíamos despegar pero no aterrizar y por ello nos teníamos que quedar en tierra. Al menos eso significaba que mi vuelo de conexión también estaría demorado, por lo que de todas formas conseguiría llegar hasta San Diego ese mismo día.

No recuerdo qué hice en esas dos horas, pero volví muy puntualita a las 5 pm para abordar el vuelo. Ahora sí, comenzaron a llamarnos grupo por grupo. Todos tenían cara de fastidio pero ya se sentía alivio en el aire. Yo estaba en el último grupo de abordaje y cuando quedabamos unos diez pasajeros por abordar, nos notificó la chica del mostrador que había cambios y que no abordaríamos hasta dentro de dos horas más. A los pobres pasajeros que ya habían abordado los pusieron de patitas en la sala de espera con todo y su equipaje de mano. Ni modo, seguía la nevada en Denver.

Dos horas después nos llamaron para abordar nuevamente. Estábamos algo incrédulos, pero la señorita del mostrador nos aseguró que había confirmado que el aeropuerto de Denver ya había reanudado operaciones. ¡Yupiiii! Y ahí vamos todos pa'rriba otra vez. Todos los pasajeros acomodaron sus maletas en los compartimentos superiores o debajo de sus asientos, dejamos pasar a los de los asientos de las ventanillas, aguantamos a los niños llorones que no se querían sentar en su lugar, mucha gente ya estaba con el cinturón puesto para despegar y entonces...

"Estimados pasajeros -era el capitán-, el vuelo saldrá con una hora más de retraso". En mi mente ya me imaginaba que volarían insultos, tomates, vómitos de niños, maletas y demás artículos por todo el avión, pero procedió inmediatamente a indicar que Denver, en efecto, había reanudado operaciones, pero ahora había comenzado una tormenta eléctrica en Chicago. Así que ya podíamos aterrizar, pero ahora no era posible despegar.

Así que en una acción casi digna de inspirar una película de Woody Allen, nos pidieron que -nuevamente- abandonaramos la nave. Probablemente como un instinto de supervivencia del personal de tierra (porque el capitán astutamente se encerró en su cabina), esta vez nos permitieron permanecer en el avión, si así lo queríamos, o podíamos volver a la terminal sin necesidad de bajar todos nuestros tilichitos del avión.

Ni modo, a esperar una hora más. Verifiqué mis conexiones, me aseguraron un lugar en el vuelo de las 11 de la noche, pero como tenía solo 20 minutos para conectar, me aseguraron otro lugar en el de las 3 de la mañana. Me baje del avión, ¡el ambiente se sentía saturado de mala vibra! Y como mi pancita comenzaba a tratar de dialogar en voz alta, me fui a comer una sopa a Potbelly (por cierto, ¡altamente recomendable!) y regresé a la sala justo a tiempo. Todos los pasajeros seguían sentados en la sala; no habían llamado al abordaje.

Todavía me mantuve optimista, pues el abordaje no debía tomarnos más de 15 minutos puesto que ya todas las maletas estaban en el avión. Solo era cuestion de entregar el pase, sentarse y ponerse el cinturón. Mantuve las esperanzas por 15 minutos más.

Dadas las circunstancias y los cambios de última hora que hacían, decidí mejor volver a casa y tomar el vuelo dos días después. Inocentemente entré al avión, bajé mi maleta de los compartimentos de equipaje de mano, y comencé a caminar por el pasillo del avión hacia la salida. Después de escuchar algunas expresiones de "¿qué? momento, ¿por qué se va?, ¿se canceló el vuelo? ¡Dios mio!" me di cuenta del susto que le pegué a los demás pasajeros. Ya expliqué que me iba porque ya no alcanzaba a hacer mi conexión, pero hasta donde yo sabía, el vuelo seguía vigente. Posiblemente esa combinación de enunciados salvaron la vida del inocente chico del mostrador, que con su mejor sonrisa tuvo que iniciar su turno con este grupo de pasajeros gruñones.

Y así fue como por primera (y espero que sea la última) vez, el clima arruinó mis planes de viaje. Como una nota importante para aquellos a quienes les aterra volar a Chicago en invierno por miedo a que les cancelen los vuelos, yo he venido unas 10 veces en temporada de invierno y NUNCA he tenido problemas. El caso descrito en esta entrada ha sido el único y fue en abril, cuando ya estaba bien entrada la primavera.

Finalmente, la moraleja de esta historia: un vuelo con escala en el lugar equivocado a la hora equivocada puede llegar a arruinar tu itinerario de viaje. ¡Mejor compra vuelos directos! (o con escalas donde el clima y los aviones están en santa paz.)

¡Felices viajes!

lunes, 23 de diciembre de 2013

Tips para volar a Chicago en invierno

¡Hola! Sé que les debo muchas entradas pero estas últimas semanitas me han mantenido algo ocupada (¡me acabo de casar! ¿Qué tal?), pero aquí estoy nuevamente con ustedes. He visto diversas preguntas sobre qué tan conveniente (o más bien, inconveniente) es visitar Chicago en invierno, por lo que decidí escribir un par de entradas al respecto.

Evidentemente, si tienen la posibilidad de visitar Chicago en cualquier otra época del año, ¡vengan en otra época del año! En mi opinión, la primavera y el otoño son las mejores temporadas, pues en verano hace un calor infernal (cuando yo llegué aquí estaba haciendo más calor que en Mexicali, BC, quienes han oído de Mexicali sabrán bien a qué me refiero) y la ciudad se satura de turistas. En verano la espera para visitar la torre Sears puede ser de más de dos horas (una nota: oficialmente se llama Willis, ¡pero nunca la llamen así frente a la gente de Chicago! Yo cometí ese error una vez y no me quedaron ganas de volverlo a hacer).

Pero si la cuestión es visitar Chicago en invierno o no visitarlo jamás, ¡definitivamente deben venir! Ciertamente hace frío, no les daré falsas esperanzas, pero los días no dejan de ser bonitos; el sol brilla, el cielo está despejado, las fotos salen divinas...

Chicago en invierno por Marcela Abrach
Chicago en invierno

En mi opinión, noviembre y febrero son agradables si vienes bien abrigado; diciembre es muy difícil de predecir pero generalmente también se está bastante bien; enero... ¡ay nanita, enero!, pero si no hay de otra...

Prometo escribirles algunas entradas con lo que no debe faltar en sus maletas si piensan visitar Chicago (o cualquier otra ciudad con clima extremo) en temporada de frío. La verdad es que si traen el equipo necesario no tienen por qué sufrir (demasiado, al menos).

Mi preocupación principal es la cancelación o demora de vuelos por el mal clima. Es una situación que no se puede predecir ni controlar, pero sí puedo darles unos consejos para aumentar sus probabilidades de llegar a Chicago el día que planearon (aunque tal vez sea 20 horas después de lo agendado):

1) Cuando vayan a comprar su vuelo, revisen qué tantos vuelos tiene esa aerolínea para ese día. Recuerden que si hay alguna demora o cancelación, la aerolínea tratará de acomodarlos en los siguientes vuelos. Mientras más vuelos, más probabilidades de obtener un asiento.

2) Si tu plan es viajar en la mañana, elige un vuelo lo más temprano posible. Sí, yo sé que es pesado levantarse a las 4 am para tomar un vuelo a las 7, pero considera que si tu vuelo es a las 7 y es cancelado, la aerolínea tiene como 10 horas para acomodarte en otro vuelo y que llegues a Chicago todavía el mismo día. Si tu vuelo es hasta las 6 de la tarde, la aerolínea solo tendrá unas tres horas y vé tu a saber cuántos pasajeros estén ya en lista de espera.

3) Si tu aerolínea ofrece la opción de tomar un vuelo antes o después o el mismo día (siempre sujeto a disponibilidad), toma esa opción aunque te cueste un poco más. Si para el día de tu vuelo está pronósticado clima conflictivo, al menos tendrás prioridad sobre otros pasajeros que no comrparon esa opción.

3) Compra dos vuelos sencillos (uno para la ida y otro para la vuelta) en vez de un vuelo redondo. Sé que puede sonar algo absurdo, pero veamos si piensas lo mismo después de este pequeño recuento: en alguna ocasión compré un vuelo redondo con American Airlines y desafortunadamente perdí mi vuelo de ida. Entré a Travelocity y descubrí que Continental tenía un vuelo baratísimo y que salía en dos horas. ¡Genial! Por fortuna antes de comprarlo fui al mostrador de American para ver si acaso me podrían acomodar en otro vuelo, ¿y qué creen? Sí, me acomodaban en otro vuelo, sin costo, pero hasta las 3 de la tarde. Le agradecí a la señorita y (afortunadamente) le dije que compraría el vuelo con Continental, a lo que me dijo "noooo, si lo haces así, perderás tu vuelo de regreso." ¿Quéee? Pues sí. Como tenía el vuelo de ida y vuelta, si American Airlines no registraba mi llegada, daban por hecho que no había llegado a Chicago y por lo tanto se cancelaba automáticamente mi vuelo de regreso. Entonces dije "bien, llegando a Chicago me presento en el mostrador de AA y les digo 'hey, aquí estoy' y así me lo respetarán". Ella respondió que sí, así sería, después de que me cobraran 150 dólares por cambiar mi vuelo de redondo a sencillo MÁS la diferencia de tarifa. ¿Pero cuál diferencia de tarifa si tomaré exáctamente el mismo vuelo de regreso? Supéralo, cambios son cambios, y el cambiar un boleto de redondo a sencillo implica pagar la tarifa vigente aunque sea el vuelo que tenías originalmente porque, para ellos, no es el mismo vuelo: tú tenías un vuelo redondo y ahora es sencillo. Para concluir, si decidía irme con Continental, tendría que pagar cerca de 500 dólares para tomar mi vuelo de regreso. Al final me quedé en San Diego hasta las 6 pm y salí en un vuelo de American Airlines para no tener que pagar esas babosadas. ¡Menos mal que fui a preguntar antes de comprar el vuelo de Contiental! ¿Cómo podría haber evitado todo esto? Dando unos cinco o seis clics más al ratón para comprar dos vuelos sencillos en vez de uno redondo (cuando son vuelos domésticos, generalmente te cuesta lo mismo). Ahora, lo más probable es que si la cancelación de vuelos se debe al mal clima, tu mejor opción será esperar a que ellos te acomoden en otro vuelo. Pero si encuentras una salida alterna, ¿no sería bueno no tener que preocuparte por tu vuelo de regreso?

4) Elije vuelos directos o por lo menos con conexiones en puntos donde el clima generalmente no representa un problema. Algunas de las ciudades que me vienen a la mente son Panamá, Miami, Guadalajara y Ciudad de México. ¡Les contaré otra de mis anécdotas en otra entrada!


Estos son los consejos que se me vienen a la mente y en realidad aplican para cualquier vuelo en época invernal (o de tornados en El Caribe, ¿por qué no?) a cualquier ciudad. Es probable que tengan que pagar un poquito más para tener boletos con las características que les he mencionado, pero seguro la diferencia en precios será menor al cobro de una noche de hotel por no cancelar con 24 horas de anticipación, o la tarifa del taxi para volver a casa porque no pudieron salir el mismo día, entre otras cuotas inesperadas que se puedan presentar. Espero que el clima sea amable con ustedes y sus vuelos y estos tips resulten innecesarios, pero un par de precauciones nunca están de más, ¿no creen?

¡Felices viajes y felices fiestas!